lunes, 18 de noviembre de 2013

No sé cuándo voy a volver a hablar de mi vida con propiedad y autenticidad. Siempre voy asimilando las cosas sobre el camino, asumiendo el presente. Cuando miro en retrospectiva solo veo imágenes planas que no hablan ni sugieren nada. Cuándo... Esperar, pensar y ayunar... esperar, esperar, esperar...

lunes, 2 de septiembre de 2013

28 de agosto de 2013: día 2.

Yo sé que no hay nada peor que escribir sobre la vida de uno mismo, que si uno quiere que sus textos tengan un mínimo de calidad, es mejor distanciarse un poco. Lo sé, pero no me importa, voy a escribir sobre algo que me ha venido sucediendo y sobre una medida que voy a tomar en respuesta a los últimos hechos. Me llamo Jonny Alexander Beltrán Cruz, vivo en Bogotá, tengo 25 años y estoy a punto de graduarme como psicólogo de la universidad de la Sabana. La gente que me conoce me llama Alex, en parte porque así me presento y en parte porque Alexander es un nombre muy largo. Para no agobiar las primeras líneas con la presentación de vida voy a pasar directamente a la razón que me tiene aquí sobre el escritorio de mi cuarto escribiendo: es una cuestión de amor. Un amor que parece haber terminado. Lo llamo amor y no aventura porque me cuesta mucho medir mis emociones y no me gustan las aguas tibias. Ella se llama Carolina, tiene 31 años, llevaba saliendo conmigo dos meses hasta que el otro día encontró mi clave de Facebook escrita en su computador, entró a mi cuenta y vio como le hablo a las demás mujeres. Me dijo que le decía lo mismo a todas, que era un hijo de puta por tratar de enredarla y hacerla terminar su relación seria. Olvide decir que tiene una relación con un hombre de cuarenta años y que estaba pensando en terminarla y vivir algo conmigo exclusivamente.

La conocí en un encuentro de Poesía que tiene lugar los lunes en el centro de la ciudad, yo fui solo porque mis amigos incumplieron la cita, ella también fue sola. Se sentó en la misma mesa que yo porque no había más espacio, me preguntó si iba a leer algo esa noche y yo le respondí que no, que de hecho, no tenía nada de literatura en la maleta – solo llevaba libros de filosofía. Luego me preguntó otra cosa y yo le respondí con alguna sonrisa, y desde ese momento creo que tanto ella como yo supimos que nos gustábamos. Hablamos sin ningún afán, entre poema y poema y así lentamente fuimos creando un puente como dice Benedetti – hay gente a la que no le gusta Benedetti pero para el caso no está mal la metáfora. Esa noche terminé yéndome a su casa, bebimos un poco de aguardiente y fumamos porro (como dice ella). Más allá de que había terminado la noche en la casa de una desconocida, me sorprendió lo bien que nos entendíamos, puedo decir que hasta ese momento no había encontrado tal nivel de entendimiento con una mujer. Esa fue la primera cita de doce en total que tuvimos, o que hemos tenido, nunca se sabe.
Ella cree que todo ha sido una farsa, que yo no la quiero más que a ninguna de esas mujeres a las que les digo que también las quiero, cree que soy un manipulador, un charlatán. Cuando me dijo que había entrado en mi cuenta me quedé sin qué decir al teléfono, desde ese momento supe que no me quedaba más que afrontar el durísimo golpe, la crucifixión. Vio tantos mensajes, tantos que de mi imagen seguramente no quedó nada. Luego colgó haciéndose la dura y yo me quedé con las rodillas y la frente pegada al piso y mis dos manos agarrándome la cabeza, como cuando un futbolista falla el quinto penal en la final del mundo. Luego me puse de pie y me la pase puteando y puteando, sin saber qué hacer, cómo solucionar las cosas. Nada peor que esa impotencia, nada peor que perder a la chica con la que uno quiere estar por un error como ese. Después se me ocurrió que la mejor manera de responder a todo lo que me había dicho era seguirla queriendo, incluso si ella ya no me quería ver… siendo fiel a su recuerdo, no eyacular por nadie ni nada. En principio pensé hacerlo durante ¡un año! Doce meses sin hacer otra cosa que decir que estaba enamorado de Carolina y guardarme solo para ella, así nunca la volviera a ver.

Una hora después sonó el teléfono otra vez, dije aló y me preguntó qué estaba haciendo, le dije que pensándola. Me dijo que habían dos cosas que le quedaban por decir: la primera que no quería tener ningún tipo de relación con alguien como yo. La segunda, que todo lo que había pasado lo iba a recordar como algo muy especial, pero que para mi seguramente solo iba a ser una historia más. Yo me quedé callado, en posición fetal debajo de las cobijas, con la boca abierta. Luego me pidió que dijera algo, y yo le dije que asumía cualquier decisión que tomara y que le iba a demostrar que de verdad la quería, entonces soltó una leve carcajada y me pregunto que si acaso me iba a volver virgen. Yo me sonroje y no conteste nada porque casi era la idea que estaba pensando. Y así terminó todo, lo último que le escuche decir fue:
- Un beso.
Así que este documento es la prueba de mi penitencia y mi solicitud de perdón. No sé si va a ser un año, por ahora me he planteado 100 días. Las normas de mi prueba de amor son muy sencillas: primero, si Carolina dice que a todo el mundo le digo lo mismo, pues desde ahora cada vez que sea necesario decirlo voy a decir la siguiente frase: “estoy enamorado de Carolina” a quien sea, hombre, mujer, perro, vaca, día, noche. Segundo, soy fiel a mi amor por ti Carolina, mi semen es tuyo – cabe mencionar que desde que tenía quince años no he pasado más de 32 días sin eyacular. Tercero, Te amo. Mi voluntad de amar debe sobrepasar el dolor y la angustia de no volverte a ver, esas cosas no deben importarme, eres tú la que no me quiere más, no yo. Y ya, eso es todo, si sigo enamorado de ti y te sigo amando el día 100 seguiré estando solo contigo aunque no lo sepas, aunque no estés.

29 de agosto de 2013: día 3.

Apenas van veinte minutos de este jueves, quiero fumarme un porro para expresar las cosas un poco mejor. Voy al baño y luego voy a fumar.

Ahora voy a responder algunas preguntas técnicas. Dicen que todo escritor debe tener un lector tipo a quién dirigirse o en quien pensar cada vez que escribe. Hace un rato estaba pensando en carolina y en un lector indefinido, alguien con una mancha gris en la cara. Pero desde ahora mi lector tipo será Frederich Nietzsche y Carolina. Te he escogido a ti Frederich porque eres el autor del libro que actualmente estoy leyendo –“Ecce homo” y porque desde hace años, como sabes, te pienso como un amigo, como un maestro, como uno de los más grandes maestros que un hombre contemporáneo puede tener, también me pareces algo magalomaniaco, solo un poco, solo hasta el punto de darme risa. Por otro lado, este texto está basado en hechos reales, por ello intentaré ser lo menos poético posible, de expresar las cosas fenomenológicamente. Tengo que levantarme temprano, me voy a dormir.
Hoy te he pensado varias veces. No niego que miro el teléfono como rogándole por tu llamada. Cuando me acuerdo que lo mío es quererte, que no me importa el mundo, que mi voluntad sobrepasa la situación, ciento un calor que se mezcla con el temblor de la angustia, es placentero y doloroso: sublime.
Tal vez si tengo un problema.

Lunes 2 de septiembre.

Este libro ya no tiene razón de ser. Carolina me llamo un día después y las cosas van mejor que nunca.
Debía escribir una tesis sobre el hiperrealismo en los tiempos de los caudales informativos. Mi planteamiento era que en las narrativas de la cultura occidental las ideas no cumplían un papel mayor al de predicados alejados de su referente material… es decir, que las ideas eran solo ideas. Que la vida es sueño y los sueños, sueños son. Me desilusionaba saber que a pesar de esa ambigüedad, había personas que tenían que romperse la vida todos los días solo para sobrevivir. Y viajaba en los buses de mi ciudad y veía a todo el mundo tan bien sentado, con la mirada tan fijamente puesta en el frente… que me preguntaba cómo era posible que aceptáramos entrar en ese encasillamiento… en ese ladrillo de cristal del que hablaba Cortázar.

Si, desde los tiempos de la conquista y más allá, el viejo mundo se instauro como el centro del mundo, y luego a través de sus instituciones perpetuaron modos de pensar y de ser en estas tierras… Y la ciencia fue víctima del mismo fenómeno, y las sociedades y los individuos. La ciencia se ha alimentado de supuestos funcionalista y reduccionistas… ha buscado (y encontrado) la forma de controlar a la naturaleza y de paso al ser humano. La ciencia como ideología es el resultado de la sería de requisitos que hay cumplir políticamente para que el pensamiento de cualquier individuo pueda ser certificado. Y bueno, como se sabe, en este proceso la humanidad ha jugado el papel de condenado. Nos hemos hecho menos humanos y si la intención es generar conocimiento hay que arreglárselas con la ambivalencia, la proliferación, fugacidad y simultaneidad de los fenómenos humanos. Quien escriba sobre los hombres y las mujeres del nuevo siglo tiene que asumir la inestabilidad del terreno, de los significados y los significantes.
Las culturas son grandes sistemas simbólicos sometidos permanentemente a reinterpretación, que responde en última instancia a una lógica hermenéutica y semiótica que le es inherente. Sistemas simbólicos, me suena a borrachera. Solo símbolos, puro eidos en todas partes, pura ilusión, puras siluetas dotadas de colores y formas dispersadas por un vasto mar con cada vez más barcos hundidos. He perdido el norte yo también.

Ya no reconozco mi proyecto intelectual, cada vez me dispongo menos a escribir y vivo el cada día con el tiempo justo, ando borracho espiritualmente… no encuentro una base firme desde la cual vivir. Y yo quería o quiero enseñar, escribir, encontrar sentidos donde los demás encuentran muros. Abrir grietas y seguir los caminos perdidos como el Grandisimo Walter Benjamin. No me hallo y es importante afirmarlo… decir que empezó la adultez y que cuando eso pasa es mejor estar preparado, ser irreverente y manipulador con las fuerzas que tensionan nuestras vidas. He perdido mis lentes para leer, eso sin duda es la mayor de mis tragedias a nivel intelectual… me vuelvo un lector de folletines cuando estoy sin mis gafas… bueno, ha de ser que es hora de escribir, de dejar de leer.

Bueno, nada más quiero actualizar el perfil, contarles a todos en que ando. Conocí a una mujer y estoy, además de enamorado, plenamente convencido de que quiero asumir mi responsabilidad emocional con ella--- es una chica que me hace bien aunque a veces se me acaban las semanas muy rápido. Te quiero Caro.

domingo, 12 de febrero de 2012


He acumulado los libros al lado de mi silla; he digerido el jugo de naranja de la botella de plastico que tumbada espera la basura atras del computador. Je escrito en el cuadernito con papel reciclado que me mandaron de mexico; he visto dos partidos de futbol, Enter the void;  peleas de insectos en un show japones y he escuchado algunas canciones Adele, la sensación del momento. le he dado ideas a una jovencita para que recupere al supuesto amor de su vida. y ahora me siento solo. no creo en la supuesta compañia que esté medio me proporciona. hago participe a está pantalla banca. me recuesto sobre las negras teclas sabiendo que nadie vendra de la nada, en una arga travesia, hasta aqui por mi.

Lo llaman soledad, lo llaman desequilibrio natural, entropia... No he mirado a una mujer sinceramente a los ojos en semanas... no encuentro cómo hacerlo. me sumergo en un mundo lleno de hombres, en los grandes circulos de la razón... no me entrego a nadie... pero entonces me hago amigo de todos. me gustaria mirarte por fin a los ojos, y saber que te amo, y saber que me amas.... caminar sin taras por los pasillos del G y por las calles en las que nací...


jugar sin tregua al amor por el otro hasta que el pecho sangre lo suficiente, hasta que sea increible que nos pueda matar. caer en la irremediable insensatez de querete demasiado., romperme como un crital y tenderte la mano sin que me la dejes estirada... llevo conmigo el peso de haberte visto en muchos cuerpos sabiendo en el fondo que ninguna eras tu.... La noche cae y caigo con ella en el fondo del domingo que dice adios... la madrugada del lunes nos recibe con los silencios abiertos y una mueca de trompeta en la cara. recordarte cuando eras mia me entretiene todavia, cuando no diferenciaba bien los sueños de la realidad. me burlo de mi mismopor no saber vivir la vida que realmente quiero vivir. me burlo del sordo que solo me ve reir y no escucha la desesperacion con la que rio mientras el canal de Panama se abre en mis viceras....

Una señorita guapa de la noche. una oportunida para que el telon y las luces se abran para mi. una oportunidad. una ocasion. una vez. estar listo... debo reconocerlo está noche, de verdad me encantaria que estuvieras aqui... De verdad. termina otra cancion en la pagina de al lado, no interrumpo la marcha porque me siento agusto con este intenpestivo silencio y con el sonidito aplastado de las teclas al caer... nos gusta llorar nuestras penas en frente del computador... no solo me pasa a mi... de apoco las diplomacias sociales se van cayendo como en una pelicula de Lars Von Trier y todos nos convertimos en reporteros corresponsales de la desgracia humana.

Nos llueve la melancolia del domingo en cada paso taciturno de nuestra excursion hasta la tienda de viveres más cercana. en la voz como moribundos pedimos huevos, tres salchichas, un jugo de naranja y tres cigarrillos Belmont... me fijo en el tres ahora que lo escribo pero no en ese momento. cocinamos los ingredientes y vemos un programa de perros en la televisión, mientras el nuestro, nuestro perro, yace hechado, aburrido y desencantado a unos metros de nosotros. como con un nudo en la garganta que tampoco alcanzo a escuchar y cambio de canal constantemente, alternando un partido asqueroso del futbol mexicano, la pelicula de los simpson y un programa de chismes nacional.... La casa se asilencia conmigo y pierde la vida que los otros integrantes de la familia le dan. con algo de verguenza vuelvo al plato y sigo comiendo.

No me apetece leer, no me apetece escribir, solo me entretienen las imagenes grandes que no me exigen la vista y que me permiten decaer en el fondo de todos los fondos para solo ver... consumir las imagenes unas tras otras casi sin preguntarme por el color del pan, las razones de tanta estupidez o las actividades de mañana... me afrro a cierta diplomacia de con la existencia... bailo el vals del instante con un pepa de durazno entre mis apretados dientes con la memoria a corto plazo sentada en la mesa de las feas esperando a que algun caballero se acerque a bailar con ella....

Domingo, aterrador domingo

sábado, 24 de diciembre de 2011

FELIZ NAVIDAD

Tiempos de navidad querido horizonte difuso... el año arranco hace unos cuantos días, el 21 de diciembre para ser más exacto. Hace unos años conocía el mundo y me conocía mi mismo en el camino, eran tiempos de sueños llenos de colores y de muchisimos matices en la realidad... Hace algunos años la navidad simbolizaba la noche de la magia, solía mirar al cielo y buscar no sé que cosas. Pero no estoy triste, ni envidioso del pasado, En los tiempos futuros, los hombres deberá ser en gran parte la luz que soñaban encontrar.

Encontrar a Dios es sin duda el compromiso y que con él venga la magia, la nueva esperanza. Se exige un cambio en el proceder cotidiano de nuestras acciones. no debe resultar raro ni descabellado que un hombre como yo, quien ha estrangulado la garganta de los excesos, quien le gusta cortarse la piel con el filo del instante y hacer contorsiones para llegar al punto, limite del espacio; quien es hijo y alumno de los Dandista y los estoicos, y los fatalistas y los pesimistas más brillantes y sinceros de la historia, quien sin estrenar el corazón se lo ha roto varias veces y se quedó sin esperanzas en alguna noche mal puesta con los ojos mojados como un niño por todo el dolor que la vida le suponía, hable de todo esto. Porque a pesar de ello, de ser quien soy, también recuerdo el niño que antes de toda la información se las arreglaba para ser feliz… tal vez recuerdo a la criatura en mi que estuvo más cerca de Dios, de la luz, de la energía del universo fluyendo por nuestros cuerpos...

No es un hombre, es la realidad, la vida, la flor y el árbol, el viento, la luz. Dios es la vida, Dios somos nosotros… Dios se reformula y se re afirma en el presente de los hombres.  Somos el movimiento y la vida que lo constituyen… pero no crean que esto es un escrito religioso, de ningún modo. De lo que se habla es de la posibilidad metafísica. De romper el antropocentrismo o por lo menos re-direccionar los horizontes de una raza que se ha herido de muerte a si misma con la idea mal interpretada del progreso y el inapropiado aliado que ha encontrado en la economía. El espíritu humano es algo que, aunque parezca paradójico o ilógico, no esta a nuestra entera disposición. Hemos acotado nuestros sentidos, perdido la posibilidad fenomenológica de la vida, hurtado el valor poético al empirismo… hemos recaído, por insensibles, por una estructura insensible, por un país insensible, por demasiado ambiciosos de un lado del mundo, por demasiado confiados de otro lado, por no prestar importancia en el otro, por una carrera desmedida y frenética hacia el éxito profesional en donde la vida se cae como un traste de los portafolios y nadie se atreve a ser tan frágil, tan débil de recógela, hemos recaído en el pragmatismo crudo del asfalto, y los más sensibles han tenido que limpiarse la cara y afrontar la adultez con su cara desolada.

¿Una etapa de la vida? La realidad es hostil. Los medios de comunicación emiten el discurso oficial de la realidad y la población civil habita mutada las rutas rutinarias y nada salvajes de sus vidas laborales. La infancia de los niños es un estado hibrido… decir que es una etapa de la vida es, me parece, hablar tomando en cuenta solo la realidad que nos correspondió. Mis palabras de Dios están dirigidas a la magia, a la vida en el amor, a la comunión de los seres, la felicidad puede ser… y no importa si usted quiere ser fatalidad, utópico, nostálgico, bohemio, soñador, romántico. No importa. Se trata de que nadie jamás viole su dignidad y que usted pueda ser quien quiera ser porque si no es usted quien hace realidad el acto mismo de la creación, ¿qué otro hombre va a ser aquel?

Feliz Navidad a todos. Escribo estas palabras con el corazón, deseando que aunque sea uno o muchos o ninguno el que lea esta entrada, sea quien sea, lo que sea, encuentre la magia está noche. Muchas gracias.

lunes, 11 de julio de 2011

Nadie va a leer esto. Tremendo no, esta en la red, donde todo el mundo esta a toda hora. miles de millones de ojos conectados al sistema nervioso central observando, evaluando, determinando... waw, que puedo decir, lo que quiera, pueden estar ustedes amigos extraterrestres, no debe ser muy divertido ser extraterrestre. habrá alguno revolucionario?... pero bueno, nigamos que a ustedes tambien se les va a pasar por alto. ¿entonce?... necesito un lector, un horizonte difusio al cual dirigirme. escribir a la nada, para eso mejor me quedo aqui sentado sin moveme, contemplando la nada.

aqui al lado debe haber otro blog, hay chicas fascinantes en eso de los blogs, me gustaria que fuera mas facil conocerlas. ahhh...que estupidez esa que acabo de escribir, recostando toda la tension del texto a un deseo. un poco infantil.

no hay nada.... estoy utilizando espacio disponible en nuestra bella red, que chimba esto del internet, deberian hacer como una maquina para quepudieramos ingresar fisicamente en él. bla bla bla, que shit, y la DIGNIDAD?, Y LA HERENCIA DE LA HUMANIDAD?, Y LOS IDEALES DE QUIENES MURIERON POR LA LIBERTAD???. que nada tan marica ésta.

lunes, 14 de marzo de 2011

Charlatán.

- Hace algún tiempo emprendí la tarea de marcharme lejos del vicio que por varios años me había acompañado, sin embargo las tentativas siempre han sido llamativas, pasé lapsos de no más de dos semanas en las que lograba, sin ningún orgullo, dejar de fumar. Sin orgullo, porque esta como otras tantas tendencias en el ser humano es moralmente incorrecta de uno u otro modo. el orgullo se me fue gastando y con el tiempo, cundo me di cuenta, estaba poniendo en el pecho el recuerdo de lo que había sido. Afortunadamente para mí, el hombre donde quiera es bienvenido, también lo fue en la vergüenza de no saber decir no, bienvenido fui llevado por las favelas de aquella ciudad mítica: Vergüenza. Por la calle principal se podía ver una placa dorada con el nombre Eva y el nombre Adam, La polémica se respiraba alrededor del metal. En el centro de la ciudad, un grupo de hombres desnudos cantaban y gritaban con la mirada fija hacia el mar, no fue tan fácil liberarse de aquella imagen, la vergüenza es como el llano eterno aprisionado por el mar, algo imposible para la física del universo pero posible para el espíritu del hombre… y creo que decidí quedarme, me apasiona el humo, el instante muerto en la garganta, el rastro en mi chaqueta… y me trae recuerdos…


El humo se suspendía como un tobogán en dirección al cielo por cada rincón del cuarto rojo. De la mano a la boca, de la boca al cenicero, del cenicero a la mano, de la mano al labial. El naranja rojo se enciende y se apaga con forme el viento lo dispone, de a poco las diminutas líneas desaparecen y en las miradas se interpone su rastro, del humo van quedando las cenizas, las palabras salen y aquellas invisibles viudas del espacio buscan algo en que caer, se cuelan por las gargantas mojadas y desde el fondo del pecho son testigos de las ganas acumuladas en la ausencia de aire fresco que ellas mismas ayudan a matar, es una muerte microscópica, se lleva 200 células que harán falta el último día de vida.
Los escombros de la materia se derrumban palmo a palmo sobre el cristal trasparente del cenicero viejo, un cementerio de lamentaciones sin sonido yace ahí en el fondo. No queda más que el gris inservible del toxico que devuelve la vida por el instante frente a la muerte. En silencio sepulcral los otros 8 esperan en la cajetilla su turno, su instante moribundo, su mágico momento entre las manos de él y los misterios de ella, ahí esperan, en el bolsillo derecho de la parte interna del abrigo negro del sujeto perdido.
La niebla se vulnera como el cuerpo por las adversidades de su condición, ahora mismo sin quererlo es material de un pasado que lo ha succionado para tener donde suspenderse cuando la mirada se pierda en algún lugar de la pared blanca teñida de luz roja, donde dibujar las impresiones que parecieran no irse. Sin embargo, a pesar de ello, de los motivos, esta mirada viaja sola en dirección a los ojos enmarcados en color negro, inquieta permanece la niebla ante las miradas perdidas, sola, se siente abandonada, a su lado ya no cuenta con la mirada fascinada sin sobresalto de quien la expulso, de quien desato semejante momento, sin interés se eleva, sin una contemplación fugaz.
Por debajo de los hombros nace el huracán de una bocanada lanzada con fuerza sobre la mesa, los vestigios del tabaco se estremecen y amenazan con dejarse llevar en el fondo de cristal. Las manos, un poco más quietas, son como animales muertos que abrazan a los vivos mientras se incineran. Una nube amenaza con nacer, una nube sin lluvia amenaza con nacer… pero el filo de los cabellos negros desintegra el amasijo de vapores encerrándolos entre fragancias amaderadas y picantes. En vano el humo intenta liberarse y ante el inminente final muere abrazado a cada pelo, su nombre no ha sido necesario, lo importante fue que sus blancas manos con esmalte morado sostenían un libro de Goethe.
En el fondo del cilindro un poco de humedad, los labios no han ocultado la excesiva salivación, el dedo gordo pasa confirmando la preocupación, “ojala no me pida”. Un arrebato le aleja los dedos de la piel antes de tiempo, poco después de la mitad, justo en el momento en que los dedos empiezan a retroceder. El inevitable cadáver viaja echando humo por la única turbina rota, tocando el piso tirita el costado que no vera más la luz, un segundo y el caucho de la suela le roba la luz al costado que todavía la veía, ya el humo no puede salir, el pie lo aplasta y aniquila la muerte que vivía en él, otra vivirá para matar, otra ganara la batalla y lo aplastara a él, pero esta ya no funciona, está ya no mata, esta muerte es tan solo un objeto.
Se extingue el momento, el humo yace en el techo, los escombros en el cenicero, las colilla en el piso, el cáncer en la garganta, todo vuelve a estar quieto, la voz se siente desnuda, la música de las propias cabezas para, se escuchan tan fielmente el uno al otro que siente que las palabras entran por algún lugar de sus riñones y extraen todo lo que necesitan, un gesto inoportuno pasa por la cara pero logra morir en el anonimato porque los ojos que lo pudieron ver también miran para adentro. La información visual revive al paladar, un beso quiere vivir pero un vicio lo obliga a morir, la mano viaja lenta al bolsillo
- ¿Te atreves a decir que no?
La voz lo saco del recuerdo y le devolvió la mirada.
- No… gracias. Hoy solo quería pasar a hablar del cigarrillo que me fumo todos los días… los veo mañana…
- Pero como asi, me va a dejar con la mano estirada?

Fin.