28 de agosto de 2013: día 2.
Yo sé que no hay nada peor que escribir sobre la vida de uno mismo, que si uno quiere que sus textos tengan un mínimo de calidad, es mejor distanciarse un poco. Lo sé, pero no me importa, voy a escribir sobre algo que me ha venido sucediendo y sobre una medida que voy a tomar en respuesta a los últimos hechos. Me llamo Jonny Alexander Beltrán Cruz, vivo en Bogotá, tengo 25 años y estoy a punto de graduarme como psicólogo de la universidad de la Sabana. La gente que me conoce me llama Alex, en parte porque así me presento y en parte porque Alexander es un nombre muy largo. Para no agobiar las primeras líneas con la presentación de vida voy a pasar directamente a la razón que me tiene aquí sobre el escritorio de mi cuarto escribiendo: es una cuestión de amor. Un amor que parece haber terminado. Lo llamo amor y no aventura porque me cuesta mucho medir mis emociones y no me gustan las aguas tibias. Ella se llama Carolina, tiene 31 años, llevaba saliendo conmigo dos meses hasta que el otro día encontró mi clave de Facebook escrita en su computador, entró a mi cuenta y vio como le hablo a las demás mujeres. Me dijo que le decía lo mismo a todas, que era un hijo de puta por tratar de enredarla y hacerla terminar su relación seria. Olvide decir que tiene una relación con un hombre de cuarenta años y que estaba pensando en terminarla y vivir algo conmigo exclusivamente.
La conocí en un encuentro de Poesía que tiene lugar los lunes en el centro de la ciudad, yo fui solo porque mis amigos incumplieron la cita, ella también fue sola. Se sentó en la misma mesa que yo porque no había más espacio, me preguntó si iba a leer algo esa noche y yo le respondí que no, que de hecho, no tenía nada de literatura en la maleta – solo llevaba libros de filosofía. Luego me preguntó otra cosa y yo le respondí con alguna sonrisa, y desde ese momento creo que tanto ella como yo supimos que nos gustábamos. Hablamos sin ningún afán, entre poema y poema y así lentamente fuimos creando un puente como dice Benedetti – hay gente a la que no le gusta Benedetti pero para el caso no está mal la metáfora. Esa noche terminé yéndome a su casa, bebimos un poco de aguardiente y fumamos porro (como dice ella). Más allá de que había terminado la noche en la casa de una desconocida, me sorprendió lo bien que nos entendíamos, puedo decir que hasta ese momento no había encontrado tal nivel de entendimiento con una mujer. Esa fue la primera cita de doce en total que tuvimos, o que hemos tenido, nunca se sabe.
Ella cree que todo ha sido una farsa, que yo no la quiero más que a ninguna de esas mujeres a las que les digo que también las quiero, cree que soy un manipulador, un charlatán. Cuando me dijo que había entrado en mi cuenta me quedé sin qué decir al teléfono, desde ese momento supe que no me quedaba más que afrontar el durísimo golpe, la crucifixión. Vio tantos mensajes, tantos que de mi imagen seguramente no quedó nada. Luego colgó haciéndose la dura y yo me quedé con las rodillas y la frente pegada al piso y mis dos manos agarrándome la cabeza, como cuando un futbolista falla el quinto penal en la final del mundo. Luego me puse de pie y me la pase puteando y puteando, sin saber qué hacer, cómo solucionar las cosas. Nada peor que esa impotencia, nada peor que perder a la chica con la que uno quiere estar por un error como ese. Después se me ocurrió que la mejor manera de responder a todo lo que me había dicho era seguirla queriendo, incluso si ella ya no me quería ver… siendo fiel a su recuerdo, no eyacular por nadie ni nada. En principio pensé hacerlo durante ¡un año! Doce meses sin hacer otra cosa que decir que estaba enamorado de Carolina y guardarme solo para ella, así nunca la volviera a ver.
Una hora después sonó el teléfono otra vez, dije aló y me preguntó qué estaba haciendo, le dije que pensándola. Me dijo que habían dos cosas que le quedaban por decir: la primera que no quería tener ningún tipo de relación con alguien como yo. La segunda, que todo lo que había pasado lo iba a recordar como algo muy especial, pero que para mi seguramente solo iba a ser una historia más. Yo me quedé callado, en posición fetal debajo de las cobijas, con la boca abierta. Luego me pidió que dijera algo, y yo le dije que asumía cualquier decisión que tomara y que le iba a demostrar que de verdad la quería, entonces soltó una leve carcajada y me pregunto que si acaso me iba a volver virgen. Yo me sonroje y no conteste nada porque casi era la idea que estaba pensando. Y así terminó todo, lo último que le escuche decir fue:
- Un beso.
Así que este documento es la prueba de mi penitencia y mi solicitud de perdón. No sé si va a ser un año, por ahora me he planteado 100 días. Las normas de mi prueba de amor son muy sencillas: primero, si Carolina dice que a todo el mundo le digo lo mismo, pues desde ahora cada vez que sea necesario decirlo voy a decir la siguiente frase: “estoy enamorado de Carolina” a quien sea, hombre, mujer, perro, vaca, día, noche. Segundo, soy fiel a mi amor por ti Carolina, mi semen es tuyo – cabe mencionar que desde que tenía quince años no he pasado más de 32 días sin eyacular. Tercero, Te amo. Mi voluntad de amar debe sobrepasar el dolor y la angustia de no volverte a ver, esas cosas no deben importarme, eres tú la que no me quiere más, no yo. Y ya, eso es todo, si sigo enamorado de ti y te sigo amando el día 100 seguiré estando solo contigo aunque no lo sepas, aunque no estés.
29 de agosto de 2013: día 3.
Apenas van veinte minutos de este jueves, quiero fumarme un porro para expresar las cosas un poco mejor. Voy al baño y luego voy a fumar.
Ahora voy a responder algunas preguntas técnicas. Dicen que todo escritor debe tener un lector tipo a quién dirigirse o en quien pensar cada vez que escribe. Hace un rato estaba pensando en carolina y en un lector indefinido, alguien con una mancha gris en la cara. Pero desde ahora mi lector tipo será Frederich Nietzsche y Carolina. Te he escogido a ti Frederich porque eres el autor del libro que actualmente estoy leyendo –“Ecce homo” y porque desde hace años, como sabes, te pienso como un amigo, como un maestro, como uno de los más grandes maestros que un hombre contemporáneo puede tener, también me pareces algo magalomaniaco, solo un poco, solo hasta el punto de darme risa. Por otro lado, este texto está basado en hechos reales, por ello intentaré ser lo menos poético posible, de expresar las cosas fenomenológicamente. Tengo que levantarme temprano, me voy a dormir.
Hoy te he pensado varias veces. No niego que miro el teléfono como rogándole por tu llamada. Cuando me acuerdo que lo mío es quererte, que no me importa el mundo, que mi voluntad sobrepasa la situación, ciento un calor que se mezcla con el temblor de la angustia, es placentero y doloroso: sublime.
Tal vez si tengo un problema.
Lunes 2 de septiembre.
Este libro ya no tiene razón de ser. Carolina me llamo un día después y las cosas van mejor que nunca.
Discursos es un espacio de continua reflexión dirigido a algunas de las condiciones que nos componen como humanos: la vida, la muerte, la consciencia, la falta de ella, la sociedad, las emociones, los sentimientos, las sensaciones, el lenguaje, la memoria, la razón, el arte, la libertad. El discurso como construcción lingüística dotada de significado a través de las palabras será una aventura que me integre en la pluralidad del ser, es decir en la capacidad de transcurso.
lunes, 2 de septiembre de 2013
Debía escribir una tesis sobre el hiperrealismo en los tiempos de los caudales informativos. Mi planteamiento era que en las narrativas de la cultura occidental las ideas no cumplían un papel mayor al de predicados alejados de su referente material… es decir, que las ideas eran solo ideas. Que la vida es sueño y los sueños, sueños son. Me desilusionaba saber que a pesar de esa ambigüedad, había personas que tenían que romperse la vida todos los días solo para sobrevivir. Y viajaba en los buses de mi ciudad y veía a todo el mundo tan bien sentado, con la mirada tan fijamente puesta en el frente… que me preguntaba cómo era posible que aceptáramos entrar en ese encasillamiento… en ese ladrillo de cristal del que hablaba Cortázar.
Si, desde los tiempos de la conquista y más allá, el viejo mundo se instauro como el centro del mundo, y luego a través de sus instituciones perpetuaron modos de pensar y de ser en estas tierras… Y la ciencia fue víctima del mismo fenómeno, y las sociedades y los individuos. La ciencia se ha alimentado de supuestos funcionalista y reduccionistas… ha buscado (y encontrado) la forma de controlar a la naturaleza y de paso al ser humano. La ciencia como ideología es el resultado de la sería de requisitos que hay cumplir políticamente para que el pensamiento de cualquier individuo pueda ser certificado. Y bueno, como se sabe, en este proceso la humanidad ha jugado el papel de condenado. Nos hemos hecho menos humanos y si la intención es generar conocimiento hay que arreglárselas con la ambivalencia, la proliferación, fugacidad y simultaneidad de los fenómenos humanos. Quien escriba sobre los hombres y las mujeres del nuevo siglo tiene que asumir la inestabilidad del terreno, de los significados y los significantes.
Las culturas son grandes sistemas simbólicos sometidos permanentemente a reinterpretación, que responde en última instancia a una lógica hermenéutica y semiótica que le es inherente. Sistemas simbólicos, me suena a borrachera. Solo símbolos, puro eidos en todas partes, pura ilusión, puras siluetas dotadas de colores y formas dispersadas por un vasto mar con cada vez más barcos hundidos. He perdido el norte yo también.
Ya no reconozco mi proyecto intelectual, cada vez me dispongo menos a escribir y vivo el cada día con el tiempo justo, ando borracho espiritualmente… no encuentro una base firme desde la cual vivir. Y yo quería o quiero enseñar, escribir, encontrar sentidos donde los demás encuentran muros. Abrir grietas y seguir los caminos perdidos como el Grandisimo Walter Benjamin. No me hallo y es importante afirmarlo… decir que empezó la adultez y que cuando eso pasa es mejor estar preparado, ser irreverente y manipulador con las fuerzas que tensionan nuestras vidas. He perdido mis lentes para leer, eso sin duda es la mayor de mis tragedias a nivel intelectual… me vuelvo un lector de folletines cuando estoy sin mis gafas… bueno, ha de ser que es hora de escribir, de dejar de leer.
Bueno, nada más quiero actualizar el perfil, contarles a todos en que ando. Conocí a una mujer y estoy, además de enamorado, plenamente convencido de que quiero asumir mi responsabilidad emocional con ella--- es una chica que me hace bien aunque a veces se me acaban las semanas muy rápido. Te quiero Caro.
Si, desde los tiempos de la conquista y más allá, el viejo mundo se instauro como el centro del mundo, y luego a través de sus instituciones perpetuaron modos de pensar y de ser en estas tierras… Y la ciencia fue víctima del mismo fenómeno, y las sociedades y los individuos. La ciencia se ha alimentado de supuestos funcionalista y reduccionistas… ha buscado (y encontrado) la forma de controlar a la naturaleza y de paso al ser humano. La ciencia como ideología es el resultado de la sería de requisitos que hay cumplir políticamente para que el pensamiento de cualquier individuo pueda ser certificado. Y bueno, como se sabe, en este proceso la humanidad ha jugado el papel de condenado. Nos hemos hecho menos humanos y si la intención es generar conocimiento hay que arreglárselas con la ambivalencia, la proliferación, fugacidad y simultaneidad de los fenómenos humanos. Quien escriba sobre los hombres y las mujeres del nuevo siglo tiene que asumir la inestabilidad del terreno, de los significados y los significantes.
Las culturas son grandes sistemas simbólicos sometidos permanentemente a reinterpretación, que responde en última instancia a una lógica hermenéutica y semiótica que le es inherente. Sistemas simbólicos, me suena a borrachera. Solo símbolos, puro eidos en todas partes, pura ilusión, puras siluetas dotadas de colores y formas dispersadas por un vasto mar con cada vez más barcos hundidos. He perdido el norte yo también.
Ya no reconozco mi proyecto intelectual, cada vez me dispongo menos a escribir y vivo el cada día con el tiempo justo, ando borracho espiritualmente… no encuentro una base firme desde la cual vivir. Y yo quería o quiero enseñar, escribir, encontrar sentidos donde los demás encuentran muros. Abrir grietas y seguir los caminos perdidos como el Grandisimo Walter Benjamin. No me hallo y es importante afirmarlo… decir que empezó la adultez y que cuando eso pasa es mejor estar preparado, ser irreverente y manipulador con las fuerzas que tensionan nuestras vidas. He perdido mis lentes para leer, eso sin duda es la mayor de mis tragedias a nivel intelectual… me vuelvo un lector de folletines cuando estoy sin mis gafas… bueno, ha de ser que es hora de escribir, de dejar de leer.
Bueno, nada más quiero actualizar el perfil, contarles a todos en que ando. Conocí a una mujer y estoy, además de enamorado, plenamente convencido de que quiero asumir mi responsabilidad emocional con ella--- es una chica que me hace bien aunque a veces se me acaban las semanas muy rápido. Te quiero Caro.
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